Este yacimiento se localiza en el el cerro testigo denominado
Alto del castro, a 1.049 metros de altitud. Dispone de una excelente panorámica sobre los terrenos circundantes, pues se sitúa entre los valles recorrido por el
río Salado, a lo largo del cual se localizan numerosas salinas explotadas desde antiguo, y el
río Cubillo. Esta privilegiada localización, en las estribaciones de la
Sierra Ministra, seguramente fue un factor determinante a la hora de elegir su ubicación.
Sobre este yacimiento no se han realizado excavaciones sistemáticas por lo que, a pesar de ser conocido, no hay estudios disponibles. Por el estudio cerámico realizado, se estima que estuvo ocupado desde el siglo VIII a. C, es decir desde la primera
Edad del Hierro.
Su ocupación continuó durante la segunda
Edad del Hierro, se trata de un asentamiento
celtibérico, que se atribuye a los
titos (aunque en algunos sitios se atribuye a los arévacos,ya que hablamos de pueblos con límites difusos), los cuales se distribuían ocupando las zonas del
alto Tajo,
alto Henares y
alto Tajuña. Hay algunos castros cercanos como el
Castro de Castilviejo, en
Guijosa.