viernes, 12 de febrero de 2016

Cueva de Harzal (Olmedillas. Guadalajara)

La Cueva de Harzal se encuentra en el límite entre la provincia de Guadalajara y Soria, constituyendo un emplazamiento curioso de visitar. Se trata de un gran espacio que se abre en la pared occidental del denominado Barranco de la Cueva, por cuyo fondo discurre la carretera GU-128 de forma paralela al río Alboreca.

Vista general del Barranco de la Cueva

En la parte norte de la cueva se han hallado numerosos restos de diversas épocas, como cerámicas lisas neolíticas y de la Edad del Bronce, cerámica campaniforme y hachas de piedra pulimentada, también se han localizado, en las tierras situadas en frene de la abertura del abrigo, cerámica islámica. Todo ello evidencia la importancia que pudo tener esta oquedad como lugar de hábitat a lo largo de la Historia.

En la actualidad no quedan restos visibles, pero merece la pena acercarse por dos razones. La primera de ellas, para tener la oportunidad de visitar un lugar que ilustra lo que pudieron constituir las zonas de hábitat desde época Neolítica. En segundo lugar, porque esta cueva ha seguido teniendo uso en épocas más recientes lo que ha configurado un conjunto de separaciones interiores que, como poco, resulta curioso. En la actualidad no queda ningún resto in situ.

La cueva dispone de dos entradas practicables. Una  de ellas se encuentra en su parte norte, donde la cueva termina al nivel del barranco en un amplio abrigo rocoso, donde podemos ver los primeros muros levantados con piedras.

Abertura norte. Abrigo rocoso
Abertura norte. Abrigo rocoso

Paredes de separación en el abrigo

Paredes de separación en el abrigo
Paredes de separación en el abrigo

Desde este punto se dispone de una amplia visibilidad del barranco, a pesar de su escasa altura. 

Barranco desde el abrigo
Barranco desde el abrigo
 
Desde este abrigo se puede acceder a varios recintos sin salida, así como a un acceso a la cueva. Lo que vimos cuando entramos nos dejó perplejos, sinceramente. La cueva presenta unas dimensiones increíbles, mucho mayores de lo que se pueda intuir desde el exterior, y en cuanto entramos en ella vemos grandes muros delimitando espacios interiores.

Divisiones interiores. Parte baja
Divisiones interiores. Parte baja

Algunos de estos muros, especialmente aquellas que dan hacia el exterior, se levantan varios metros sobre nuestra cabeza, formando una magnífica protección del interior. 

Muros al exterior

Muros al exterior
Muros al exterior
 
Si seguimos avanzando nos vemos obligados a ascender, ya que hay un importante desnivel entre la parte más baja de la cueva, la situada al norte, y la más alta, situada al sur. Los muros se levantan por todas partes, delimitando diferentes cerramientos a lo largo de toda la cueva.

Muros. Parte intermedia

Muros. Parte intermedia
Muros. Parte intermedia

Compartimentación de la cueva
 Compartimentación de la cueva

En los laterales, situados más al fondo en las zonas más oscuras, se sitúan algunas aberturas que dan acceso a zonas interiores de la cueva, muchas de ellas sin salida, otras donde se observa algún antiguo derrumbe, y alguna donde no nos atrevimos a avanzar más por no llevar luz. 
 
Aberturas en el lateral de la cueva

Aberturas en el lateral de la cueva
Aberturas en el lateral de la cueva

Por lo que pudimos leer la cueva ha servido a los pueblos cercanos como cerradero para el ganado y se ha llevado a cabo la extracción de la mezcla de la tierra y estiércol que formaba el suelo, lo que ha provocado que el nivel primitivo se haya rebajado en algunos puntos hasta 7 metros. Desde la zona más alta de la cueva es muy apreciable el desnivel de la cueva.

Desnivel de la cueva
Desnivel de la cueva

En la parte más alta nos encontramos con dos aberturas naturales. Una de ellas constituye una entrada practicable a la cueva, mientras que otra no permite el acceso, aunque sí unas buenas vistas del barranco situado a nuestros pies. 

Abertura practicable

Abertura practicable
Abertura practicable

Acceso desde el exterior
Acceso desde el exterior

El acceso a la cueva desde esta parte más elevada se realiza gracias a la rampa formada por la acumulación de piedras, supuestamente procedentes del interior de la cueva al remover el sustrato. Resulta una visión bastante llamativa y espectacular.

Rampa de acceso

Rampa de acceso
Rampa de acceso

Si desde esta entrada descendemos de nuevo hacia el abrigo norte, nuestro punto inicial de entrada, nos encontramos con diversos muros exteriores, que muestran el uso intensivo de esta cueva, tanto en el interior como en el exterior.

Muros exteriores
Muros exteriores

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INFORMACIÓN ADICIONAL Y BIBLIOGRAFÍA:
  • VALIENTE MALLA, JESÚS. Guía de la arqueología en Guadalajara. Editorial aache
 

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