Este castro se sitúa en la confluencia entre la cultura íbera y celtibérica (se puede localizar bibliografía donde se habla de poblado íbero-romano, mientras que en otros textos se incluye como uno de los yacimientos más importantes de la celtiberia aragonesa). Los hallazgos arqueológicos parecen confirmar esta situación de frontera entre la zona de influencia íbera y la celtiberia.
Su cronología se extiende desde el siglo IV a. C (II Edad del Hierro) hasta el siglo I a. C en plena época imperial.
Su situación le permitía disponer de buenas defensas naturales al norte y el oeste que lo hacen prácticamente inaccesible por estos escarpes. Mientras que al sur y este se encontraba más desprotegido lo que obligó a construir una muralla de grandes sillares. Es precisamente desde estas murallas donde se inicia la visita al yacimiento.
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| Muralla este. Alto Chacón |
Para proteger la vertiente más débil y de más fácil acceso, se construyó un foso de unos 25 m de ancho. Actualmente es claramente visible a través del hundimiento del terreno (un sendero nos permite bordear el castro avanzando entre el foso y los restos de las murallas).






