jueves, 10 de noviembre de 2016

Yacimiento de La Cava (Garcinarro. Cuenca)

Nos situamos en el amplio Valle de Altomira, en la vertiente conquense. Las montañas que forman la Sierra de Altomira constituyen el límite entre las provincias de Guadalajara y Cuenca.

Concretamente nos encontramos en el municipio de Guarcinarro, donde en torno al Manantial de Santa Ana se concentran un llamativo número de hallazgos de diversas épocas, lo que hará las delicias de los curiosos deseosos de visitar y conocer lugares peculiares.

En la zona se han situado diversos carteles para indicar la ubicación de los elementos más representativos. La visita se puede iniciar desde la carretera que une los pueblos de Buendía y Garcinarro, la CM-2000, en una zona habilitada con un parking y un cartel; o bien desde el mismo pueblo siguiendo el sendero de pequeño recorrido PR CU 44, que nos lleva directos al yacimiento, aunque la visita, en este caso, se realiza prácticamente en sentido inverso.

Si tomamos la carretera como punto de referencia, hay que adentrarse por una marcada pista que se adentra en el pequeño barranco formado por el Manantial de Santa Ana.

Barranco del manantial de Sta. Ana
Barranco del manantial de Sta. Ana

A los pocos metros encontramos el primer cartel que nos indica una gran roca sobre nuestras cabezas conocida como la Cabeza de Serpiente, debido a su forma que asemeja a este animal. Parece que aprovechando sus formas se realizaron unas marcas realizadas a cincel en la parte superior, quizá para aproximar sus formas a las de una serpiente, animal con una gran simbología en el mundo celtibérico.

Cabeza de Serpiente
Cabeza de Serpiente

Si seguimos avanzando por la misma pista nos adentramos un poco más hasta alcanzar un pozo de origen romano y una posible cantera, en la que aún quedan marcas de los trabajos de extracción de la piedra.

Pozo de origen romano
Pozo de origen romano

Si seguimos un poco por la pista localizamos dos grandes cavidades en la roca, se trata de dos eremitorios visigodos con interior abovedado. Uno de ellos presenta un importante derrumbe en la entrada, sin embargo el eremitorio situado a continuación presenta un excelente estado de conservación.

Eremitorios. Exterior
Eremitorios. Exterior

Eremitorio. Entrada
Eremitorio. Entrada

Eremitorio. Interior

En las inmediaciones pueden apreciarse numerosas cruces talladas en la roca, lo que indica su finalidad religiosa.

Cruces talladas
Cruces talladas

Llegamos a una zona más estrecha del barranco. Nos quedamos sorprendidos ante la humilde belleza de este rincón, donde los colores otoñales cobran protagonismo.

Pista de acceso
Pista de acceso

En este punto las indicaciones no son muy buenas. Las señales de sendero blancas y amarillas nos llevan hacia La Cava, situado en la parte superior, pero antes de abandonar este rincón nos queda una pequeña visita.

Nos desviamos a nuestra izquierda siguiendo unas indicaciones en unos carteles rústicos que indican dos números. Por una senda poco marcada nos aproximamos a una pequeña elevación rocosa sobre el leve caudal del manantial para acercarnos a la necrópolis visigoda, con algunas tumbas antropomorfas excavadas en la roca.

Tumba. Necrópolis visigoda
Tumba. Necrópolis visigoda

Seguimos ahora las indicaciones blancas y amarillas para descender de nuevo al cauce por una estrecha senda marcada en la roca. En la roca se pueden observar cavidades excavadas, sin ningún cartel explicativo, pero que es evidente que se les ha dado una forma rectangular concreta y se han tallado lo que parecen unos escalones.

Escalones tallados en la roca
Escalones tallados en la roca

Escalones tallados y senda de descenso
Escalones tallados y senda de descenso

Al descender encontramos más carteles explicativos. El altar de sacrificios no somos capaces de localizarlo. Pero las hornacinas son perfectamente visibles, no se ha podido determinar su uso específico, en los alrededores y en el camino de acceso al yacimiento desde Garcinarro se pueden apreciar más hornacinas de las mismas características.

Hornacinas
Hornacinas

En las rocas pueden apreciarse cruces talladas, algunas de ellas muy profundas, que son un claro indicador del uso religioso del entorno. Hay que tener en cuenta la proximidad tanto de la necrópolis como de los eremitorios.

Cruz tallada
Cruz tallada

Desde aquí descendemos hasta retomar de nuevo la pista a la altura del pozo y desde allí recorremos la pista hasta el punto en el que nos hemos desviado. Ahora seguiremos el sendero de pequeño recorrido hacia la zona más elevada.

Aquí nos encontramos en primer lugar son dos corredores, prácticamente paralelos, de importantes dimensiones excavados en la roca. En la actualidad solo se ha excavado uno de ellos. En el otro pudimos ver una cata, pero aún está pendiente de excavar.

Vista general de los corredores
Vista general de los corredores

Al entrar las dimensiones son impresionantes, en algunos puntos alcanza los cinco metros de altura. Su uso aún no ha podido determinarse.

Interior del corredor
Interior del corredor

Vista general del corredor
Vista general del corredor

Cabecera del corredor
Cabecera del corredor

Se pueden apreciar tallados en la roca orificios que pudieron ser los puntos de apoyo de techumbres, aunque es difícil determinar la época puesto que este lugar fue utilizado en tiempos relativamente recientes para el ganado, e incluso podemos encontrar los restos de una modesta construcción en su interior.

Pero lo más sorprendente está por llegar. En lo más elevado se localizan tres estancias rectangulares y paralelas excavadas en la roca. Se han interpretado como santuarios de la Edad del Hierro.

Su magnífico estado de conservación ha sido posible gracias a su dilatado uso, durante las excavaciones se llegó a la conclusión de que en época visigoda fueron utilizados como eremitorios. 

Vista general de las tres estancias
Vista general de las tres estancias

Dos de estos santuarios presentan las paredes talladas para permitir depositar urnas u otro tipo de recipiente. Los huecos, en el caso de la primera estancia, se reparten de manera uniforme a lo largo de las dos paredes laterales.

Santuario. Retallado para urnas
Santuario. Retallado para urnas

Estos retallados están presentes en las estancias de los extremos, mientras que no se observan en la estancia central. También es apreciable el nivel de sedimentación que ha sido necesario remover para dejar a la luz los edificios.

Santuario. Interior
Santuario. Interior

Una de las estancias situada en el extremo, presenta el espacio interior dividido en dos partes diferenciadas.

Interior santuario. División interna
Interior santuario. División interna

Mientras que la central es la más austera en su acabado interior, ya que no presenta los retallados que sí se pueden apreciar en las otras dos.

Santuario central
Santuario central

La apertura de los santuarios está orientado hacia poniente, es decir, hacia el punto de ocaso, lo cual no parece ser una casualidad.

Apertura de entrada
Apertura de entrada

En el caso de una de las estancias hay una hornacina de grandes dimensiones al fondo donde incidiría el sol en el momento del ocaso.

Hornacina
Hornacina

Aunque estos impresionantes restos se han situado cronológicamente en la Edad del Hierro, los restos más antiguos hallados se remontan a la Edad del Bronce, en torno al 4000 a. C. Aunque por lo que he leído aún queda mucho trabajo por realizar en el yacimiento, no solo de excavación sino, sobre todo, de interpretación de los hallazgos.

No he localizado ningún trabajo en la red respecto a este yacimiento, solo pequeñas noticias sobre las excavaciones realizadas con alguna somera explicación por parte de Miguel Ángel Valero, director de esta excavación, razón por la que en esta ocasión no dejo ningún enlace a ningún artículo o información adicional como en otras ocasiones.


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